Ir al contenido principal

Política descolocada y oposición sin fondo

 Ahora que la oposición política colombiana, consuetudinariamente ubicada en la izquierda, gobierna, y que los partidos tradicionales, acostumbrados a dominar las esferas oficiales, constituyen la oposición, todos los protagonistas del quehacer público parecen descolocados. Los primeros intentan, aun después de un año largo y desorientado, tomar el control del poder que, no obstante el mazo presidencial, todavía manejan los segundos a través de sus voceros en juntas directivas, sus funcionarios en cargos decisivos y sus representantes en la Rama Legislativa. Y los opositores actuales, habituados a que el país se enrute por donde a ellos les entre en gana, tratan de aprender cómo impedir que el lejano administrador de la Casa de Nariño adelante unos programas que van en contravía del statu quo. Como nadie parece saber en dónde está parado, el debate público pasa por una etapa de aridez intelectual devastadora, puesto que liquida la posibilidad de que los ciudadanos tomemos posiciones informadas sobre asuntos que afectarán nuestro futuro y el de nuestros hijos, como el derecho a contar con sistemas eficientes en materia de salud, trabajo y pensiones: casi nada. El Gobierno, por serlo, tiene mil ojos encima para vigilarlo como corresponde en las democracias, no solo en el Congreso sino en la implacable opinión. La oposición, en cambio, viene gozando de cierta inmunidad ante los críticos, incluso ante columnistas, periodistas y medios. Pero no debe ser así porque quienes la ejercen, por haber sido elegidos para ser la voz de otros, se obligan a responder ante la gente que votó por ellos y ante los demás, que les pagamos sus privilegios. 

Una mirada a los opositores senadores y representantes del uribismo —en número superior a los del mero Centro Democrático pues otros parlamentarios sin brillo ni futuro se han arrimado a ese árbol que buena sombra les proporciona—, más los de Cambio Radical, la U, algunos liberales y unos más, vergonzantes de sus banderas verdes, deja muy mala impresión sobre las calidades de su oficio. Es necesario decirlo sin adornos: el Congreso de hoy no lograría pasar las pruebas Saber del ICFES con que se mide el nivel de educación media. ¿Ustedes han escuchado, aun cuando sea, los ecos de algún debate en el Senado o en la Cámara que trascienda la furrusca interna del Capitolio? ¿Han visto, leído o tenido noticia de investigaciones estudiadas por el ocupante de una curul en que se destapen hechos graves? ¿Han conocido, por casualidad, un discurso con fondo, sobre los errores o los aciertos contenidos en las reformas propuestas, aparte del alarido, del grito, del insulto? ¿Ha habido una sesión en que se descubran faltas graves a la moralidad pública? Nada. Cero. No existen opositores destacados por sus denuncias. Solo expanden odio y mucha ignorancia.

Pasaron a la historia los debates que sacudieron al país de los senadores Petro, Iván Cepeda, Carlos Gaviria, por ejemplo, sobre la conjunción maligna entre narcoparamilitares y políticos tradicionales; las discusiones en defensa de las creencias conservadoras de un Gerlein o de un Vargas Lleras, con todo y su clientelismo corruptor; la exposición ardorosa de ideas liberales de centroizquierda de la anterior Piedad Córdoba, Cecilia López u Horacio Serpa; la creación y discusión de leyes fundamentales como la de víctimas, de Cristo Bustos. Miles de electores votamos en 2022 bajo la creencia de que personas jóvenes y nuevas en política serían mejores que los caciques y que, con ellos, lograríamos conformar un Congreso moderno y eficaz. Error: la juventud y la novedad no constituyen por sí mismas garantía de correcta fiscalización social. Por el contrario, el tiempo y los hechos nos han demostrado que, aprovechando ese perfil, se camuflaron unos y unas oportunistas que buscaban “colocación” con buena paga, vehículo y subalternos, fama, popularidad, cuarto de hora de gloria. Todo, menos ejercicio calificado de la función pública. Elegimos a unos influencers que se preocupan por la belleza de su apariencia, por su vestimenta, sus videos en TikTok, sus viajes, sus vulgaridades en redes: a ellos no les interesa enterarse, investigar, descubrir. Una vergüenza. Ahora bien, no es sano generalizar. Uno que otro saca la cara aunque no son muchos. Nos equivocamos otra vez.

Por Cecilia Orozco Tascón 

21 de noviembre de 2023 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Francia Márquez explica su alejamiento de la opinión pública: “me quieren mostrar incapaz e inútil”

  La vicepresidenta  Francia Márquez  tocó en una entrevista con Cambio   varios de los temas más álgidos de la actualidad nacional y, entre ellos, uno de los más inquietos sobre su ausencia en la escena pública nacional. De igual modo,   reconoció que existen trabas para adelantar los programas de gobierno dirigidos por el presidente Gustavo Petro , lo que le genera frustración y por lo que puede decir, con toda seguridad, que   “esto no es vivir sabroso”. A su vez,  se refirió al andamiaje del Ministerio de la Igualdad , una de las lanzas más fuertes que sus críticos han hecho sobre su gestión y la reciente derrota del Gobierno y el Pacto Histórico en las elecciones regionales. Sobre su alejamiento de la opinión pública y los medios de comunicación, Márquez dijo que “ muy pronto me di cuenta de que algunos periodistas lo que querían era sembrar una narrativa negativa mía, de lo que yo no soy . En varios medios de comunicación vi la intención de socav...

EL NUEVO DESORDEN MUNDIAL

El Estado de Israel acusa de antisemitismo a todos los que critican su política de discriminación y violencia contra el pueblo palestino. Es un argumento falaz y obsceno, pues muchos judíos han protestado por los crímenes de guerra del gobierno de Netanyahu . Centenares de judíos protagonizaron recientemente una manifestación pacífica en el Capitolio, pidiendo el alto el fuego de Israel en su ataque contra la Franja de Gaza. Interpretar su gesto como antisemitismo es atentar contra la verdad. Israel es un vástago del sionismo, un movimiento alentado por Occidente para expiar su responsabilidad en la Shoah y para adquirir una posición de fuerza en Oriente Medio. Su creación implicó la expulsión de 750.000 palestinos de sus tierras. No se hizo de forma incruenta, sino mediante la fuerza. 500 pueblos fueron destruidos y se perpetraron varias masacres para intimidar a los que se resistían a marcharse. Desde 1948, Israel mantiene una estrategia de apartheid y limpieza étnica contra los pa...

TERF (Feminismo transexcluyente radical)

  Me siento obligada a participar en este debate feminista, que por ahora ha tenido más resonancia en España y México que en el resto de Iberoamérica, porque mi cuero está en juego: cada vez que alguien menciona la exclusión como mecanismo de operación política, una sabe que algo huele feo, y que detrás, alguna pretensión de pureza está buscando legitimar agendas. El argumento transexcluyente es que las mujeres que luchamos por el derecho a autoidentificarnos dentro de una sociedad que por siglos solo las definió como vehículo biológico reproductivo o máquina de placer, no somos mujeres. No compartir cierta experiencia o configuración del cuerpo, insisten, promueve el “borrado” de la mujer como agente genuino de reivindicación de justicia histórica y permite a cualquier persona, como en efecto las leyes lo hacen, declararse   en femme   sin tener la genética. Las gallinas a poner huevos, los pollos al asadero. La construcción contemporánea de “la mujer”, a la cual las tra...