Ir al contenido principal

Entradas

Despotismo democrático

  Todo indica que Javier Milei será otro mandatario populista en América Latina. Hasta ahí, nada nuevo; uno más en la larga lista de políticos que han sabido capturar el descontento popular para llegar a la presidencia. Pero eso no es todo, porque si así fuera no estaría escribiendo esta columna. ¿Qué hay de distinto entonces? Pues que Milei hace parte de un fenómeno mucho más amplio y más preocupante, que está socavando la democracia desde adentro. Milei ha reconfirmado, después de Trump, Bolsonaro y Chávez, entre otros, que para convencer a los votantes es menos importante tener buenas ideas que instigar sus pasiones. Me dirán ustedes que otros políticos han hecho eso en el pasado. Es verdad, pero lo hacían sin las redes sociales y eso disminuía sus posibilidades de éxito. Me explico: estamos viviendo al ritmo de las redes sociales. O, mejor, a su imagen y semejanza, pues Facebook, Twitter, TikTok no reflejan la realidad, sino que la realidad las refleja a ellas. El mejor ejemplo...

Política descolocada y oposición sin fondo

  Ahora que la oposición política colombiana, consuetudinariamente ubicada en la izquierda, gobierna, y que los partidos tradicionales, acostumbrados a dominar las esferas oficiales, constituyen la oposición, todos los protagonistas del quehacer público parecen descolocados. Los primeros intentan, aun después de un año largo y desorientado, tomar el control del poder que, no obstante el mazo presidencial, todavía manejan los segundos a través de sus voceros en juntas directivas, sus funcionarios en cargos decisivos y sus representantes en la Rama Legislativa. Y los opositores actuales, habituados a que el país se enrute por donde a ellos les entre en gana, tratan de aprender cómo impedir que el lejano administrador de la Casa de Nariño adelante unos programas que van en contravía del statu quo. Como nadie parece saber en dónde está parado, el debate público pasa por una etapa de aridez intelectual devastadora, puesto que liquida la posibilidad de que los ciudadanos tomemos posicion...

Jaque mate a la razón

  Aún no salgo de mi asombro por el resultado de las presidenciales en Argentina. Que uno de los países aparentemente más educados y cultos de América Latina, con una nómina vertiginosa de creadores y humanistas excepcionales, haya elegido mayoritariamente a este asombroso personaje como presidente me deja sin palabras. Un político que recuerda al tristemente célebre Abdalá Bucaram, de Ecuador, a quien de todos modos Milei supera en vulgaridad y grosería, tanto, que deja en segundo plano el hecho también gravísimo de que sea de la más ramplona extrema derecha. No sé ni cómo definirlo, ¿un bufón?, ¿un grave enfermo psiquiátrico? En las entrevistas he visto cómo pasa en dos segundos de la carcajada a la ira, de la sonrisa al insulto o a la sorpresa por sus propias palabras, gritando en la televisión cosas impropias de una persona decente, aún menos de un candidato a la Presidencia, tratando de “hijos de puta” a sus rivales y diciendo nimiedades con gesto adusto, como si se tratara de...

Precisiones sobre el acuerdo de Paz

  1. Este gobierno ha avanzado en la implementación del acuerdo de paz de manera más ágil y con más presupuesto que durante los 6 años anteriores. 2. Ha hecho más la @UAcuerdoPaz   que las anteriores consejerías con todo y su status político. 3. No hay contradicciones entre la implementación del acuerdo de paz y el proceso de paz total. Se complementan. Existen otras reformas necesarias no contempladas en el Acuerdo de 2016 que deben ser abordadas. Esa narrativa no hace bien al país. 4. Los acumulados de procesos de Paz anteriores, son importantes, pero los contextos y actores se transforman, por lo tanto, las estrategias y metodologías también. Creer que hay una sola forma de hacer la paz es erróneo y soberbio. ¡Las vidas que nunca se lloran son importantes! 5. Algunos datos; - Este gobierno destinó 50.4 billones de pesos para la implementación del acuerdo de paz. El 80% están concentrados en la Reforma Rural integral. - Se han comprado 3371 has de tierra para los y las fir...

TERF (Feminismo transexcluyente radical)

  Me siento obligada a participar en este debate feminista, que por ahora ha tenido más resonancia en España y México que en el resto de Iberoamérica, porque mi cuero está en juego: cada vez que alguien menciona la exclusión como mecanismo de operación política, una sabe que algo huele feo, y que detrás, alguna pretensión de pureza está buscando legitimar agendas. El argumento transexcluyente es que las mujeres que luchamos por el derecho a autoidentificarnos dentro de una sociedad que por siglos solo las definió como vehículo biológico reproductivo o máquina de placer, no somos mujeres. No compartir cierta experiencia o configuración del cuerpo, insisten, promueve el “borrado” de la mujer como agente genuino de reivindicación de justicia histórica y permite a cualquier persona, como en efecto las leyes lo hacen, declararse   en femme   sin tener la genética. Las gallinas a poner huevos, los pollos al asadero. La construcción contemporánea de “la mujer”, a la cual las tra...

Déjà vu y ultraderecha

  En Argentina acaba de ganar la presidencia Javier Milei, un candidato libertario con ideas radicales en contra de los derechos humanos y la intención de reducir el Estado a su mínima expresión. Fue una sorpresa, aunque desde 2016 hemos vivido este escenario una y otra vez: con el plebiscito colombiano sobre el proceso de paz, Brexit, la elección de Trump en Estados Unidos, la elección de Bukele en El Salvador, la caída de la constituyente chilena, la casi elección de Rodolfo Hernández en Colombia y ahora la elección de Milei en Argentina. De cierta forma, la victoria de Milei le duele más al movimiento global por los derechos humanos, porque Argentina ha sido un ejemplo de articulación de los movimientos sociales, estrategias de comunicación, leyes garantistas y una juventud que, hasta ahora, había tendido hacia la izquierda. El cambio que vemos en Argentina debe ser un campanazo para toda la región: una crisis económica, una pandemia, pueden hacer que el electorado cambie de pri...

El orgullo de la violencia

  Israel siente que tiene el derecho de aniquilar a su enemigo. Las maneras, las reglas internacionales, el reproche de Occidente —que todavía no llega— y hasta las represalias árabes tienen sin cuidado a su Gobierno y a muchos de sus ciudadanos. Las declaraciones de sus funcionarios —el embajador en Colombia, por ejemplo— demuestran que hay solo una razón suficiente a la que se puede atender: la ofensa recibida. Cuando se les pregunta por los bombardeos indiscriminados, por los más de 4.000 menores muertos, por el corte de agua y energía para más de dos millones de personas o por los más de cien hombres y mujeres del personal médico que han muerto... responden mostrando las atrocidades cometidas contra sus ciudadanos. De modo que todo se resume en una triste balanza donde los muertos de mi enemigo pesan un poco menos que los muertos de mi pueblo. Lo que hemos visto durante más de un mes se parece mucho a la barbarie. Israel ha respondido con una brutalidad evidente y con algo de p...